Invertir en acciones no es una actividad exclusiva de expertos en finanzas. En España, cualquier persona que cumpla los requisitos establecidos por el intermediario financiero puede acceder al mercado de valores y comprar acciones de empresas cotizadas. Sin embargo, antes de empezar es fundamental conocer cómo funciona la Bolsa, qué riesgos existen y qué factores deben analizarse antes de tomar una decisión.

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No es suficiente con elegir una empresa y comprar sus acciones. El inversor debe tener claros sus objetivos, el plazo de la inversión, el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir y los costes asociados a las operaciones. Además, para comprar y vender acciones en mercados organizados es necesario utilizar los servicios de un intermediario financiero autorizado.

¿Qué son las acciones?

Una acción representa una parte proporcional del capital de una sociedad. Cuando una persona compra acciones de una empresa cotizada, se convierte en accionista y adquiere determinados derechos económicos y políticos asociados a su participación.

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Entre los derechos económicos puede encontrarse el derecho a recibir dividendos cuando la sociedad decide repartir parte de sus beneficios entre los accionistas. También existen determinados derechos políticos, como el derecho de información y, en determinadas circunstancias, el derecho de asistencia y voto en las juntas generales de accionistas.

La inversión en acciones puede generar rentabilidad principalmente de dos formas:

  • Dividendos: parte del beneficio que la empresa decide distribuir entre sus accionistas.
  • Plusvalías: se producen cuando el precio de venta de las acciones es superior al precio al que fueron adquiridas, teniendo en cuenta los costes asociados a la operación.

También puede ocurrir lo contrario. Si el precio de las acciones disminuye, el inversor puede sufrir pérdidas.

¿Qué tipos de acciones existen?

Las acciones pueden presentar diferentes características y derechos. La CNMV identifica, entre otras, acciones ordinarias, privilegiadas, sin voto y rescatables.

Acciones ordinarias

Son las acciones más habituales y pueden proporcionar a sus titulares derechos económicos y políticos, como la participación en juntas de accionistas y el derecho de voto, de acuerdo con las condiciones establecidas por la sociedad.

Acciones privilegiadas

Pueden incorporar determinados derechos económicos adicionales respecto a las acciones ordinarias, siempre de acuerdo con las condiciones establecidas por la sociedad y la normativa aplicable.

Acciones sin voto

Son acciones que no otorgan determinados derechos políticos, como el voto, pero pueden incorporar derechos económicos específicos.

Acciones rescatables

Son acciones que pueden estar sujetas a condiciones específicas de rescate establecidas en el momento de su emisión.

Por tanto, no conviene trasladar directamente al mercado español la clasificación brasileña de acciones ordinarias, preferenciales y Units, ya que la estructura y la terminología de ambos mercados no son exactamente iguales.

¿Cómo empezar a invertir en acciones?

Antes de realizar la primera operación, es conveniente seguir una serie de pasos.

1. Define tus objetivos de inversión

Lo primero es determinar para qué quieres invertir.

No es lo mismo invertir pensando en complementar los ahorros a largo plazo que buscar una operación con un horizonte de pocos meses.

También debes determinar cuánto dinero puedes destinar a la inversión sin comprometer tus gastos habituales o tus necesidades financieras.

La CNMV recomienda definir el objetivo de la inversión, el plazo y el nivel de riesgo que se está dispuesto a asumir antes de elegir un producto financiero.

2. Conoce tu perfil de inversor

Las acciones pertenecen a la categoría de renta variable, por lo que su rendimiento futuro no está garantizado.

El precio puede subir o bajar debido a diferentes factores relacionados con la empresa, la economía y los mercados financieros. Por eso, es importante valorar cuánto riesgo estás dispuesto a asumir y durante cuánto tiempo puedes mantener la inversión.

El perfil del inversor debe tener en cuenta aspectos como la situación financiera, los objetivos, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo.

3. Elige un intermediario financiero autorizado

Para comprar y vender acciones en mercados organizados no se opera directamente como particular. Es necesario utilizar un intermediario financiero autorizado, como determinadas entidades de crédito o empresas de servicios de inversión.

Antes de abrir una cuenta, conviene comprobar que la entidad está autorizada para prestar servicios de inversión.

También es recomendable comparar las condiciones que ofrece cada intermediario, especialmente:

  • comisiones de compra y venta;
  • gastos de custodia;
  • costes asociados a dividendos;
  • comisiones por cambio de divisa, cuando corresponda;
  • servicios disponibles;
  • herramientas de información y seguimiento.

4. Abre una cuenta de valores

Para invertir en acciones es necesario disponer de una cuenta de valores con un intermediario financiero.

Esta cuenta permite mantener y gestionar las acciones adquiridas. Normalmente también estará vinculada a una cuenta corriente desde la que se realizan los movimientos de dinero relacionados con las operaciones.

Una vez abierta y habilitada la cuenta, el inversor puede disponer del canal necesario para transmitir órdenes de compra y venta.

5. Analiza la empresa antes de comprar

No es recomendable comprar acciones únicamente porque una empresa sea conocida o porque su cotización haya subido recientemente.

Antes de invertir, es importante analizar información financiera y no financiera de la compañía y conocer aspectos como:

  • actividad principal de la empresa;
  • evolución de sus resultados;
  • nivel de endeudamiento;
  • perspectivas de crecimiento;
  • política de dividendos;
  • situación del sector;
  • riesgos asociados;
  • valoración de la acción;
  • costes de la operación.

La CNMV señala que antes de invertir es necesario comprender las características y riesgos de la inversión y analizar cómo encaja con los objetivos financieros personales.

6. Realiza la orden de compra

Una vez tomada la decisión, el inversor puede transmitir una orden al intermediario.

Las órdenes de compra y venta deben incluir información suficiente para que puedan ejecutarse correctamente, como el valor sobre el que se opera, el sentido de la operación, el número de títulos y, cuando corresponda, el precio y el plazo de vigencia.

Dependiendo del tipo de orden utilizado, la operación puede ejecutarse bajo diferentes condiciones.

Por eso, antes de confirmar una operación, es importante comprobar todos los datos introducidos.

7. Haz un seguimiento de la inversión

Invertir no termina después de comprar las acciones.

Es recomendable realizar un seguimiento periódico de la inversión y comprobar si continúa teniendo sentido dentro de los objetivos establecidos.

La situación financiera de una empresa puede cambiar, al igual que las condiciones económicas y las circunstancias personales del inversor.

La CNMV recomienda vigilar las inversiones y revisar tanto la evolución de los productos como los cambios que puedan producirse en la situación personal y en los mercados.

¿Cómo se puede obtener rentabilidad invirtiendo en acciones?

Existen principalmente dos vías.

Dividendos

Algunas empresas distribuyen parte de sus beneficios entre los accionistas mediante dividendos.

Sin embargo, recibir dividendos no está garantizado. La decisión de repartir beneficios corresponde a la sociedad de acuerdo con su política y las decisiones adoptadas por sus órganos correspondientes.

Evolución del precio de las acciones

Otra posibilidad de obtener rentabilidad es mediante la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta.

Por ejemplo, si un inversor compra acciones a un determinado precio y posteriormente las vende a un precio superior, puede obtener una plusvalía, descontando los costes y las implicaciones fiscales correspondientes.

Pero también puede producirse una pérdida si las acciones se venden por debajo del precio de adquisición.

¿Qué es invertir a largo plazo?

Una estrategia de inversión a largo plazo consiste en mantener las acciones durante un periodo prolongado, en lugar de intentar obtener beneficios mediante movimientos frecuentes del mercado.

El horizonte temporal es uno de los elementos que deben considerarse antes de invertir. BME señala que el plazo de la inversión y el nivel de riesgo asumido son factores importantes al definir una estrategia.

Mantener una inversión durante más tiempo no elimina el riesgo de pérdidas, pero permite plantear la inversión desde una perspectiva diferente a las operaciones realizadas en periodos muy cortos.

¿Qué es el trading a corto plazo?

Las operaciones a corto plazo buscan aprovechar movimientos de precio que pueden producirse durante periodos relativamente reducidos.

Dentro de este tipo de operativa existen diferentes estrategias y niveles de riesgo.

El day trading, por ejemplo, consiste en abrir y cerrar operaciones durante una misma jornada. Se trata de una actividad que requiere conocimientos sobre mercados, gestión del riesgo y control de las operaciones.

Para quienes están comenzando, es especialmente importante no confundir una inversión a largo plazo con una estrategia de negociación frecuente.

¿Qué significa vender acciones en corto?

Las operaciones en corto permiten obtener una rentabilidad potencial cuando el precio de un activo disminuye, pero se trata de una operativa más compleja que la compra tradicional de acciones.

En determinadas operaciones, el inversor toma prestados valores para venderlos posteriormente y espera poder recomprarlos a un precio inferior para devolverlos.

Este tipo de estrategia implica riesgos importantes y requiere conocer perfectamente su funcionamiento, costes y posibles pérdidas.

Por eso, no debe considerarse una estrategia equivalente a comprar acciones para mantenerlas a largo plazo.

¿Es necesario invertir mucho dinero para empezar?

No existe una cantidad universal que sirva para todos los inversores.

La cantidad que una persona puede destinar a la inversión depende de su situación económica, sus objetivos, su capacidad de ahorro y el riesgo que esté dispuesta a asumir.

Además, hay que tener en cuenta las comisiones y otros costes asociados a la operativa.

Por este motivo, antes de invertir es recomendable contar con una planificación financiera y no utilizar para este tipo de operaciones dinero que pueda ser necesario para gastos básicos o imprevistos.

¿Qué riesgos existen al invertir en acciones?

Las acciones son productos de renta variable y su precio puede fluctuar.

Entre los principales riesgos se encuentran:

  • pérdida parcial o total del capital invertido;
  • variaciones importantes en la cotización;
  • problemas financieros de la empresa;
  • cambios económicos;
  • cambios en los tipos de interés;
  • acontecimientos políticos o internacionales;
  • falta de liquidez en determinados valores;
  • costes y comisiones;
  • riesgo asociado a inversiones realizadas en otras divisas.

La relación entre riesgo y rentabilidad es un aspecto fundamental de cualquier inversión. Por regla general, una mayor expectativa de rentabilidad implica asumir un mayor nivel de riesgo.

La importancia de diversificar

Invertir todo el dinero disponible en una única empresa puede aumentar la exposición al riesgo específico de esa compañía.

La diversificación consiste en distribuir el capital entre diferentes inversiones para evitar depender exclusivamente del comportamiento de un único activo.

BME también señala la diversificación como uno de los factores que deben tenerse en cuenta al invertir en Bolsa.

Esto no significa que una cartera diversificada esté libre de pérdidas, sino que puede reducir la dependencia respecto a la evolución de una única empresa o inversión.

Conclusión

Invertir en acciones desde España es un proceso accesible, pero requiere información y planificación. El primer paso no debería ser buscar qué acción comprar, sino definir los objetivos, conocer el perfil de inversor y comprender los riesgos asociados a la renta variable.

Después, es necesario elegir un intermediario autorizado, abrir una cuenta de valores, analizar las empresas y transmitir las órdenes de compra o venta de acuerdo con la estrategia definida. La inversión también requiere seguimiento y revisión periódica.

No existe una fórmula que garantice beneficios en Bolsa. Las acciones pueden subir o bajar y el inversor puede perder parte o incluso la totalidad del capital destinado a determinadas inversiones. Por eso, antes de operar es fundamental conocer el producto, sus costes y sus riesgos.